"¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!" (Juan 1,29)
"Anunciando al Mesías como Cordero de Dios, el Bautista revelaba aspectos esenciales de su misión redentora. Como explica Benedicto XVI, “la expresión ‘cordero de Dios’ interpreta, si podemos decirlo así, la teología de la cruz que hay en el bautismo de Jesús, de su descenso a las profundidades de la muerte”[Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Desde Bautismo a la Transfiguación, Madrid 2007, p. 45.]. El cordero pascual que conmemoraba la liberación de Egipto, empezaba en el Jordán a revelarse como la prefiguración del verdadero cordero, inocente y manso, que sería inmolado a medio día en la cruz por todos los hombres, para liberarlos del pecado con su sangre derramada. Esta misión era asumida por Jesús con su bautismo en el Jordán." Opus Dei
Francisco de Zurbarán, Agnus Dei, 1635-1640 Fuente
Ilustración Cordero Divino, figura 4 en el libro Iconographie Chretienne: Histoire de Dieu 1845, Fuente
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