viernes, 10 de abril de 2026

Arte Sacro de Jesús el Buen Pastor

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. Jn 10,11

Bartolomé Esteban Murillo, c. 1675 - 1682 Fuente


Bartolomé Esteban Murillo, c. 1660 Fuente


James Tissot, The Good Shepherd 1886–1894 Fuente


La figura del Buen Pastor
1. Deseo insistir hoy una vez más en la figura del Buen Pastor. Esta figura, como dijimos hace una semana, está profundamente encuadrada en la liturgia del período pascual. Y es así porque está profundamente impresa en la conciencia de la Iglesia, particularmente en la Iglesia de las primeras generaciones cristianas. Dan testimonio de ello, entre otras cosas, las efigies del Buen Pastor que provienen de aquel período histórico. Evidentemente esta figura es una síntesis singular del misterio de Cristo y, al mismo tiempo, de su misión siempre en acción. "El buen pastor da su vida por las ovejas" (Jn 10, 11).

 Para nosotros que participamos constantemente en la Eucaristía, que obtenemos la remisión de los pecados en el sacramento de la reconciliación; para nosotros que experimentamos la incesante solicitud de Cristo por el hombre, por la salvación de las almas, por la dignidad de la persona humana, por la rectitud y limpidez de los caminos terrestres de la vida humana, la figura del Buen Pastor es tan elocuente como lo era para los primeros cristianos, que en las pinturas de las catacumbas, representaban a Cristo como Buen Pastor, expresaban la misma fe, el mismo amor y la misma gratitud. Y lo expresaban en períodos de persecución, cuando estaban amenazados de muerte por la confesión de Cristo; cuando se veían obligados a buscar los cementerios subterráneos para orar allí en común y participar en los santos misterios. Las catacumbas de Roma v de las otras ciudades del antiguo Imperio no cesan de ser un testimonio elocuente del derecho del hombre a profesar la fe en Cristo y a confesarlo públicamente. No cesan de ser el testimonio de esa potencia espiritual que brota del Buen Pastor. El se mostró más potente que el antiguo Imperio, y el secreto de esta fuerza es la verdad y el amor de los que el hombre tiene siempre la misma hambre y de los que nunca se sacia.

Juan Pablo II, Audiencia General, Miércoles 16 de mayo de 1979


El Buen Pastor, Catacomb of Priscilla, Italy, Rome. Second half of the 3rd century Fuente


 Mosaico el Buen Pastor, piso de la Basilica Santa Maria Asunta, Aquileia,1a mitad del s. IV fuente


 Mosaico del Buen Pastor. Mausoleo de Galla Placidia. UNESCO Ravenna, Italia. s. V Fuente


El Buen Pastor, Catacumba de Calixto Fuente


El Buen Pastor, escultura en marbol. Roma. Catacumba de Domitila, 300-350 DC fuente


¡Mucho en qué meditar!
Todo por amor a Cristo,

Xhonané
AMDG







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