viernes, 3 de septiembre de 2010

¿Por qué hago Homeschooling?...El Testimonio de Silvia Amador



Con muchísimo gusto quiero presentarte a Silvia Amador. Dios la puso en mi camino cuando apenas empezaba este blog, y sin duda, sus consejos y porras me ayudaron mucho en esos momentos. Me siento muy afortundada de conocerla y de aprender de ella. Silvia es una gran mujer de Dios que comparte sus reflexiones de una manera sencilla y práctica pero también muy profunda.

En su blog Creciendo Unidos, puedes encontrar mucha información sobre homeschooling y una estupenda lista de wesites que ella recomienda; visítala, vale mucho la pena, se nota que pasó varias horas preparándola.

Aquí puedes leer lo que ella escribió sobre el homeschooling en México.
Aquí están todas las entradas que ha hecho sobre homeschooling.

Bueno, pues este es el testimonio de mi amiga Silvia:

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Quiero platicarles como inició nuestra aventura. Cómo una idea que parecía tan extraña para nosotros ha pasado a formar parte central de nuestra vida en familia.

Cuando Tete tenía 3 años y Sean apenas 1 nos cambiamos de ciudad. Tete hasta entonces había estado yendo a una escuela Montessori y habíamos tenido una buena experiencia. Apenas teníamos unos 5 ó 6 meses de haber recibido a nuestro segundo bebé, esta vez por medio de adopción, y yo por fin había tomado la feliz decisión de quedarme en la casa y dejar de trabajar. En esta nueva ciudad no había escuelas Montessori, pero pronto tuve la fortuna de conocer una mama apasionada con el método Montessori, igual que yo. Juntas nos organizamos para enseñar a nuestros pequeños nenes en la casa sin pensar en el término "homeschool", simplemente lo hicimos a falta de una mejor opción.

Unos meses después abrieron una escuela Montessori en la ciudad. Felices fuimos las primeras en inscribir a los niños y todo el primer año fue muy bueno, habiendo pocos alumnos y muchas ganas de la maestra. El segundo año no fue tan bueno. Había varios niños problemáticos, la maestra no tenía control de la situación, el ambiente de "paz y concentración" típico de Montessori desapareció aunado al hecho de que Sean (entonces de 2 años) había empezado a asistir y estaba sufriendo mucho estar separado de mí.

Resueltos ya de la necesidad de un cambio, busqué otras opciones. Entonces yo estaba trabajando en la mejor escuela privada del área así que fui a observar en los salones donde mis niños estarían en caso de ir a esta escuela. Era una escuela linda, las maestras eran lindas, pero habiendo conocido yo toda mi vida la experiencia Montessori y habiendo visto a Tete disfrutar de este método, no la pude imaginar sentada en un banquito la mayor parte del día, viendo a otros niños ignorar a la maestra; en pocas palabras, perdiendo la alegría y las ganas de aprender. De Sean no me cabía duda que lo que necesitaba era estar conmigo, pero no teníamos mas opciones.

En muchas ocasiones mi amiga me había comentado de familias que ella conocía que hacían escuela en casa. Esta era una idea tan diferente, tan extraña para mi, que recuerdo (con verguenza) haberle dicho siempre que no, que eso era para familias enormes que no podían pagar una escuela buena, que los niños necesitaban estar con otros niños de su edad, que a fin de cuentas los niños les hacen más caso a los maestros que a los papás... Esos meses fueron difíciles y nunca imagine que la idea de hacer homeschooling fuera la respuesta. Dios nos iba pacientemente preparando.

En un convivio de la Iglesia recuerdo que estábamos mi esposo y yo con los niños viendo donde sentarnos para comer. De pronto un papá anuncio que su familia había preparado una representación para los niños relacionada con la celebración (típica mi mala memoria, no recuerdo que celebrábamos), pero lo que sucedió es que quedé fascinada al ver al papá actuando de narrador, a la mamá ayudando a sus chiquitos y todos los hijos (5) de entre 5 y 16 años participaban felices y sin pena en esa representación para la comunidad. Pueden imaginarme en ese momento como lo hacen en las películas: Todo se pone oscuro y de las nubes sale un rayo de luz directo hacia mí mientras se oye un coro cantando de fondo, o mejor aún, pudieran imaginarme que me caía un rayo. Lo cierto es que el Señor respondió mis súplicas y sin saber cómo ni cuando me encontré con las ganas desesperadas de preguntarle a la mamá como era que ella enseñaba a sus hijos en casa. Y así empezó nuestra aventura, a falta de una mejor opción, la posibilidad de enseñarlos en casa se transformó en el tesoro jamás imaginado.


¿Por qué será que en México esto es inaudito? Esta es una de las principales motivaciones de iniciar mi blog; compartir este gran tesoro del que tantos no han escuchado. ¿Sabían que en México pueden educar a sus hijos en casa?

Definitivamente no pienso que ésta sea la única o la mejor manera de educar a los hijos. Cada familia en sus propias circunstancias es única y lo que es mejor para una, no lo es para otra. Pero mi gozo es el compartir, en medio de las dificultades que implica, el gran regalo de vivir día a día con tus hijos, de poder ver su carita al comprender cosas nuevas y redescubrir este maravilloso mundo a través de sus ojos.


Hace apenas unos meses nos cambiamos de nuevo a otra ciudad. Aquí hay muchas y muy buenas escuelas pero ya no podemos imaginar dejar ir este tesoro. El enseñarlos en casa ha cambiado nuestra visión de la vida, nuestras prioridades y nuestra misión.


Los padres educamos a nuestros hijos desde el momento en que salen de nuestro vientre. Aprenden a caminar, a hablar y a descubrir el mundo con nuestra ayuda; el enseñarlos en casa es simplemente continuar lo que ya hemos estado haciendo sin mucho pensar. Dios nos da la gracia para poder ser los mejores maestros para nuestros hijos.


Silvia Amador
Nota publicada en Creciendo Unidos
http://creciendounidos.blogspot.com 

5 comentarios:

  1. ¡Muchas gracias por compartir estos testimonios!
    Llegaron justo cuando más falta hacía...
    Muchos cariños en Cristo

    Beatriz

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  2. ¡Con mucho gusto Bea! Todo para la gloria de Dios!! ¡Tienes razón, leer los testimonios de otras familias, son muy inspiradores!! Espero que todo vaya bien en tu escuelita! Con cariño.

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  3. Que hermoso Xhonane!!! En realidad mis hijos son estudiantes universitarios, pero saben estoy pensando en mis nietos..... Si Dios me da la dicha tendrán su escuelita en casa de la abuela y les enseñaré sobre su Fe.
    Dios bendiga a todas las madres que hacen homeschooling

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  4. Hola, yo estoy comenzando a enseñar en casa (y en muchos otros lugares) a mi hija de 12 e hijo de 10. Vivo en la Ciudad de México. Me gustaría conocer a otras familias católicas que quieran compartir con nosotros algún paseo a museos, exposiciones, etc. También son bienvenidos en el Grupo Uno de Scouts de México, en el bosque de Chapultepec (sábados de 4 a 6 pm). Busquen los datos de los scouts a través de la página de la ASMAC (asociación de scouts de México). Mi mail es chelaraluy@gmail.com

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  5. Querida Chela, Qué gusto que hayas pasado por aquí!! Yo también soy de México, así que me alegra saludar a mis paisanas!! Fijate que tu comentario me hizo pensar que tal vez valga la pena hacer una lista de contactos de familias que hacen homeschooling en otros países, algo así como un directorio, ¿qué te parece?

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