miércoles, 21 de julio de 2010

¿Qué podemos aprender de San Joaquín y Santa Ana?

Fuente Foto

Por Cynthia G. de Hernández

Fiesta: 26 de julio

Sabemos realmente muy poco de los padres de la Santísima Virgen. Por la tradición conocemos que Santa Ana concibió ya mayor a la que sería la Madre de Jesús, a la llena de gracia, ya desde el seno de Santa Ana, Dios quiso adornarla con su gracia. Fue concebida sin pecado original, y después en su vida jamás su alma fue manchada ni por el más pequeño pecado venial.

La Reina del Universo nació en una familia sencilla, tan ordinaria como las nuestras, pero rodeada de un amor muy grande, pues sus padres eran ejemplares en su forma de vivir. Guardaban las costumbres de su pueblo y seguramente eran celosos y temerosos de Dios. Entendiendo que el verdadero temor de Dios con palabras de Juan Pablo II es “el temor de entristecer a Nuestro Padre Dios”. Enseñaron a su hija María también a amar a Dios, se dice que desde pequeña ya se había consagrado totalmente a Dios y había decidido vivir su virginidad por amor al Señor.

Imaginemos el ambiente de cordialidad, alegría paz, generosidad, piedad, ambiente de trabajo esforzado y deseos de servir siempre a los demás, entre los vecinos serían conocidos y queridos, reconocidos como una familia limpia y sin grandes pretensiones, simplemente ir viviendo lo que Dios les pedía.

En aquellos tiempos era muy poca la gente que sabía leer, y también por la tradición sabemos que María leía y conocía las escrituras. Sus padres seguramente le enseñaron, entonces deducimos que eran personas cultas que se esforzaban por hacer con su vida algo mas digno. También imaginemos la dedicación como madre de Santa Ana hacia su hija, enseñándole y cuidándola. Y de San Joaquín un hombre que, siendo él la cabeza marca el tono de vida, con mucha dignidad.

Seguramente la vida de estos santos estuvo llena de alegrías e ilusiones, pero no creo que les hayan faltado sus dificultades, vacilaciones, pruebas, sufrimientos como en todos los matrimonios. Pero se apoyaban en Dios, sabiendo que aquello que les iba sucediendo era por algo y para algo bueno.

La llegada de María a su hogar, tuvo que haber sido una alegría enorme, convivir con una criatura con esa inocencia y limpieza de sentimientos tal que jamás les ofendería, ni desobedecería. Ellos y su trato como marido y mujer rodeó a María y la ayudó también a cumplir con la misión que como toda persona tenemos.

Aquí podemos preguntarnos a nosotros mismos:
¿Qué puedo hacer yo para que a mis hijos se les facilite más su vida y puedan, a través de esa paz, ir dando pasos para acercarse cada vez más a Dios y decidir decir SI a lo que sea su misión?

¿Con cuánta fortaleza y alegría yo mismo voy cumpliendo con la mía? ¿Me esfuerzo por dar ese ambiente de familia sereno y fuerte a la vez, para hacer más agradable la vida a los demás?

Invoquemos a estos Santos en su fiesta para que nos consigan de Dios la sabiduría necesaria para guiar a nuestras familias al Cielo, y en la tierra los hagamos muy felices para que ellos a su vez mas tarde cuando formen sus propios hogares lo vivan también, esto es un gran servicio a la humanidad, y Dios que no se deja ganar en generosidad nos lo pagará al ciento por uno ya aquí en la tierra y después en el Cielo.

1 comentario:

  1. I do love St. Ane. and have a special devotion to her. And I've read some good books on Mary that included inforamtion (tradition) on her early life and her parents.

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